Estimados lectores:

me imagino que como yo, todos los que lean estas líneas habrán estado buscando la verdad durante algún tiempo. En esta búsqueda me fui topando un buen número de prejuicios, mitos y de una cierta incapacidad para auto-cuestionarse y cuestionar todo aquello que supone, en el grado que fuera, un dogma. Después de investigar por mi cuenta durante unos años, un buen día di con este grupo. Para ellos estos “descubrimientos míos”, eran verdades antaño conocidas. Me quedé maravillado de la claridad y lo directo de los escritos de Mordecai Alfandari. Así que decidí traducirlos.

Como se dice aquí en España, este tipo de temas “levanta ampollas”, así que hay que ser cuidadoso con la traducción, sin embargo no quería sacrificar el contenido por el estilo, así que he optado por traducir de un modo menos “literario” pero más próximo al original. Por otro lado no soy traductor, y para mí ha sido un gran esfuerzo hacer este trabajo. Así que le ruego que sea magnánimo, y si habla Ingles, vaya a la Karaite-Korner y lea los escritos directamente del original.

Espero que disfrute, como yo, de la lectura y que esta sea una Luz para Usted, como lo es para mi en este mundo lleno de sombras.

El traductor



baruj

P.D.

Se me ocurre que pueden pensar cuál será la motivación que me lleva a traducir toda está información. Bien, entre otras, tengo que decirles que hace algún tiempo que cayó en mi mano un artículo del diario Aurora, (se lo adjunto seguidamente), que me impresiono. Entendí que podría ayudar a esta gente y decidí no seguir postergando mi viaje a Israel. Mi voluntad no es ir de paso, sino poder quedarme allí. Sin embargo la cosa no es tan fácil, no hablo el idioma y si voy es fácil que acabe siendo un parado más. En vez de ser un apoyo para el país sería una carga más; en estas condiciones no estoy dispuesto a hacerlo. Así que tan solo me queda la posibilidad de ir brindando algo de ayuda a través de este medio, internet. El artículo es el siguiente ò

Aurora

diario Israelí en castellano

Jueves - 21 al 27 de febrero de 2002


sección: MUNDO JUDÍO pág. 16

israelíes convertidos

“Cristianos nuevos”

Miles de israelíes judíos, en su mayoría inmigrantes de la ex Unión Soviética, se han convertido al cristianismo en los últimos años en un fenómeno que recuerda a la Inquisición y las practicas de los criptojudíos o marranos en la Edad Media.

Se trata de miles de personas que nacieron como judíos y emigraron a Israel, donde se convirtieron al cristianismo y desde entonces viven una vida doble, entre las dos religiones, como ocurrió precisamente durante la Inquisición, según un artículo difundido por la Iediot Ajaronot.

Pero los del siglo XXI en Israel viven como judíos hacia el exterior y en secreto como cristianos (de diversos ritos, como el provoslavo o el greco-ortodoxo, entre otros) al contrario de lo que sucedió en la Edad Media.

Muchos de los “cristianos nuevos” de Israel se reúnen en casas privadas para rezar en la clandestinidad, no le cuentan a nadie el cambio acaecido en sus vidas y advierten a sus hijos que oculten a sus amigos todo lo relativo a la conversión.

“Nos sentimos realmente asfixiados desde el punto de vista cultural; ya entendemos el idioma hebreo y otras cosas, pero no tenemos aún la sensación de pertenencia” dice Yevgeni, de Tiberíades, y añade: “No nos sentimos ligados al tipo de espiritualidad que nos ofrece el judaísmo en Israel”.

A su vez, Tania, -de 26 años- cuenta que en su carné de identidad israelí sigue figurando como judía y comenta : “seguro que si lo cambio me expulsan de Israel; un judío que se convierte al cristianismo es considerado un traidor a su pueblo, ¿no?”

Por su parte, otro Yevgeni - que vive en Jerusalén relata: “Me convertí después de eludir el servicio militar porque sencillamente no quería matar; vivía torturado y pensaba que yo no era del todo normal, hasta que alguien me habló del cristianismo y entonces todo se me ordenó en la cabeza”.

Los “cristianos nuevos” que viven en Tel Aviv y alrededores suelen ir a la iglesia católica de San Pedro o a la iglesia greco-ortodoxa de la zona de Iafo, entre otras.

“Yo no me avergüenzo de ser un judío convertido al cristianismo, pero me temo las consecuencias”, manifiesta Leonid, que cuenta que en la ciudad de Nazaret Ilit se dio un caso en el que vecinos llamaron a ultrareligiosos y consiguieron echar a una mujer que, según ellos, predicaba en favor del cristianismo.

Según Leonid, cuando él y su familia llegaron a Israel eran completamente laicos y así lo declaraban, pero muchos israelíes les decían que no existen judíos sin religión, y si uno venía de Rusia daban por sentado que uno era cristiano.

“Tal vez lo nuestro fue una profecía que se hizo realidad”, concluye Leonid.

De acuerdo con la Oficina Central de Estadísticas de Israel, actualmente viven en Israel 137.000 cristianos (de diversos ritos), de los cuales 115.000 son árabes y el resto trabajadores extranjeros e inmigrantes de la desaparecida Unión Soviética.

Se desconoce el número exacto de “cristianos nuevos”, pero las personas que acuden a las iglesias en Israel han ido en aumento en los últimos años.

Al respecto, un portavoz del Ministerio de Asuntos Religiosos de Israel señaló que “no le seguimos la pista a los inmigrantes judíos que deciden convertirse al cristianismo porque no tenemos nada que ver con eso y no contamos con instrumentos para actuar en contra, aunque hay personas y organizaciones que sí lo hacen”.

El portavoz concluyó que “la ley israelí sólo prohibe convencer a alguien de que se convierta a otra religión para beneficiarse o a cambio de dinero, y en ese caso es la Policía la que se ocupa del asunto”.

Según algunos de los testimonios que recoge Iediot Ajaronot, muchos de estos convertidos abandonaron la religión judía al conocer en Israel las excentricidades y rigidez del judaísmo ortodoxo, y al sufrir las consecuencias del monopolio que éste tiene sobre asuntos familiares, defunciones, etc.n